Tangokinesis presenta en Buenos Aires su nuevo espectáculo “danza-desfile”

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La celebre compañia de danza estrena por primera vez en esta ciudad un espectáculo que relaciona la danza contemporánea, el tango y la moda alcanzando un nuevo éxito en las carteleras argentinas.
Por Leila Sobol

Como de ensueño. Tangokinesis volvió al escenario, esta vez, estrenando tres piezas características: “Concierto de Nacar”, “Tangokinetic Molpai” y “Desfile” una nueva integración de danza, moda y comicidad de un comprometido staff de bailarines, entre ellos, Nora Robles y Pedro Calveyra.
tangkinesis-conciertodenacar1.jpg La prestigiosa directora Ana María Stekelman, inventó hace ya varios años un nuevo género de la danza contemporánea, creando de esta forma, un sello que la definiría como la coreógrafa que imprime lo más propio de los argentinos: el tango, pero encubierto en una cultura moderna.
Creatividad y glamour se rozan sobre el lánguido y brillante vestido diseñado por la reconocida artista Renata Schussheim y los diversos trajes de Jorge Ferrari y Pablo Ramírez.
Concierto de Nacar, con la música de Astor Piazzolla, mantuvo una estética ordenada que resaltó las figuras de los 10 bailarines en escena, acompañando con una cadencia impecable el bandoneón.
Luego, la reversión Tangokinetic Molpai, del clásico Kinetic Molpai de Ted Shawn, puso en evidencia la piedra fundamental de esta obra, la interpretación de lo tradicional a través de la innovación permanente e integración de diferentes elementos.
Por último, la novedad fue Desfile, que como su nombre lo indica, fue un desfile de modas parodiado con toques de humor, pasos de danza y actuación al ritmo de la música de Leo Sujatovich. Con el estilo impregnado de Stekelman fue un vestigio único repleto de colores y actuaciones insólitas que concluyeron, sobre una alfombra roja, en una obra excepcional que nuevamente colmó las expectativas de los argentinos.

tangkinesis-conciertodenacar2.jpgEntrevista a Ana María Stekelman

En un café frente al teatro donde se realiza su flamante pieza, Desfile, Ana María sonriente y orgullosa del éxito que logró en su ciudad, habla con Le Fabrique de su arte.
Por Leila Sobol

¿Por qué elegiste la música de Astor Piazzolla?
Porque cuanto más la escucho, más siento la realidad de Buenos Aires, que es una ciudad más agitada que New York, un lugar con mucho movimiento y Piazzolla logró pintar, a través de su música, Buenos Aires en todos sus momentos.

¿Por qué en tus obras, los bailarines hombres toman siempre más protagonismo que las mujeres?
Me gusta mucho la energía del hombre bailando, pero en realidad me encanta el cuerpo humano, es la casa del espíritu, hace que cada persona sea diferente. Esto se relaciona directamente con el arte de Gian Lorenzo Bernini, sus esculturas honraban la estética y la belleza humana.

tangokinesis-desfile2.jpgBernini también se ve reflejado en “Desfile” una integración directa del arte y la moda, lo frívolo y lo más profundo…
Es que la moda es un arte mayor, la frivolidad la hace la gente no la ropa. Y a mi me encanta mirar ropa, ir a exhibiciones de moda que existe en varias ciudades europeas, quizás, hasta más que ver cuadros.

Entonces, ¿Cuál es tu necesidad artística?
Principalmente, la pulsión interna de hacer algo, también el dinero, pero lo importante es expresar “eso que pica adentro”.

¿Por qué a través de la danza?
La danza es elementalidad, es lograr lo máximo con lo mínimo. Pero al mismo tiempo, el cuerpo es la expresión máxima de la belleza, por lo tanto es una gran paradoja.

tangokinesis-tangokineticmolpai.jpg¿De quién aprendes?
Del corógrafo Oscar Araiz por ejemplo, trato de imitarlo en su musicalidad, pero es muy difícil.
De mis alumnos, sólo cuando doy clases, porque es realmente complejo traer una idea y que ellos la entiendan en el sentido que yo busco.

¿Qué devolución te da tu propia creación?
Me pongo muy nerviosa cuando veo el resultado porque soy autocrítica. Pero en el fondo estoy contenta de lo que hago e hice porque luego de mucho trabajo me inventé mi propio medio y en este caso fue muy importante la constancia. Además, lo que hago es crear algo de la nada y es, de alguna manera, como imitar a Dios.

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